En Paterna de Rivera tuve la suerte de dirigir la Escuela de Ed. Infantil "El Llano", con la fortuna de poder inaugurarla.
En Paterna de Rivera pasé mis mejores años profesionales, en educación, como el Maestro Paco.
En Paterna de Rivera hice grandes amistades que aún hoy perduran.
En Paterna de Rivera tuve un alumnado excelente, que aún hoy se acuerda de mí.
Paterna de Rivera, mi segunda patria chica.
Para Paterna de Rivera, este poema:
PATERNA TIENE SU LUZ
Tiene mi plateada Paterna
su encanto, su vida plena.
No necesita del sol para vivir la luz,
como el aleteo de luciérnaga
con sus gentes de voces del sur.
Sus calles llevan al ayuntamiento
y a su libertaria iglesia enhiesta.
¿A quiénes obedecen sus gentes?
¡A sí mismas, a sus gestas!
No necesitan gritar a los cuatro vientos,
¡que se enteren sus muertos!,
que yacen livianamente cerca,
¡que se enteren sus vivos!,
de la vida y sus almas cautivos.
Y todos gritan con orgullo y festejan,
que las frentes el sudor despejan.
Paterna se mece en su centro,
cual dulce encantamiento,
se abanica sola en La Janda
y se despeina con sus cantes,
de acompañados y entrañables tientos
en sus cautivadores lamentos,
recogidas con moño sus canas,
y se van a la noche de jarana,
garbancera y petenera al levante.
Crisol de culturas y esperanzas,
espárragos e ínclitas tagarninas
siempre humildemente felices,
porque como en un cuento
comen zorzales y perdices,
triunfantes venados y conejos,
hada que se admira al espejo,
oteando siempre al campo
con todo el alma de jornalero.
Ay, mi admirada Paterna,
flamenco de serena emoción,
de gentes alegres y abiertas,
de llano y puro corazón
y la fuerza del toro bravo,
y la viveza del raudo galgo
que libre siempre corriera.
Todos los días Paterna
se hace a sí misma cual lucerna,
y no necesita nada ni a nadie
que le indique el camino,
que el resplandor irradie
desde el Perro y el Niño de la Cava a Rufino.
Paterna tiene su cálida luz,
su encanto, su vida de sur.
No necesita el sol para iluminar,
porque sus gentes y sus voces,
su canto te hacen conversar.
Resplandece a caballo triunfante
entre atardeceres locos
y salta como muy pocos,
contrabandeando sus gloriosos cantes
de insignes peteneras
y verdes chumberas,
mas nunca se duerme
en los grises laureles
luciendo al viento sus corceles.
Paterna, de chavalines y resbaletas
por su llano, llano, llanito,
enarbola al viento su palmito
y su cabrilla en mil y una tretas,
entre los empinados pechos,
por donde surge el camino
y me hallo en mariscal paseo.
Tiene todo el sentido Paterna
de la provincia, la lucerna
que me guía y acompaña
y mi sentido corazón
baña
en la soledad del campo,
sereno y dulcemente lustrado,
al cante de Dolores la Petenera,
de su luz paterna y materna.
No necesita para iluminarse el sol,
con su gente y su habla del sur.
su encanto, su vida llena.
con su alada luz, ella,
tiene al cante toda la voz.
Se hace a sí misma cual lucerna
día a día, sol a sol, Paterna.


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