Un grupo de amantes de la poesía de Miguel Hernández, nos desplazamos el pasado día 10 hasta su ciudad natal, Orihuela, donde visitamos los lugares hernandianos.
El día 11 nos desplazamos hasta el cementerio de Alicante, donde está enterrado. Y ante su tumba, le hicimos un homenaje. Yo recité mi poema "Dolor de guerra" (puede verse al final, realizado por Lola Fontecha).
La Tierra se desangra de
nuevo en su sino,
mientras una horda de
espurios asesinos
aúlla y
destripa las almas inocentes,
de la vida con la voz
trágica de la muerte...
Con la mirada sencilla
del amor,
con la mirada atroz del
dolor.
Con ira, con la rabia
profunda indignada,
con la voraz pólvora
atormentada.
No quiero, no, no quiero
seguir el canto
mientras mueren personas
de uno y otro bando.
Quiero llorar y llorar
hasta acabar con la parca.
Y levantarte al cielo lo
que un abrazo abarca.
Tristes guerras lo
denunció Miguel.
Tristes guerras que me
saben a mísera hiel,
en muchos lugares de
esta destrozada y angustiada tierra.
Y grito hasta desgarrarme el alma: no, no a la guerra











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