Ayer participé en la Tertulia Literaria El Ventanal, dedicada en esta ocasión a la poesía de terror, con un poema titulado "Pandora muerta".
Con luz apagada y al mismo tiempo que se oía la marcha fúnebre de Chopin, leí este poema (debajo pongo la música con la que lo leí, para que puedas ponerla al mismo tiempo que la lees, y, si quieres, puedes apagar la luz, no toda, si no, no vas a ver bien):
Se derrite el hielo
del whisky
y el vaso se llena de agua.
Y llueve
a mares llenos,
de agua,
golpea el cristal
de la ventana…
Agua.
Los paraguas transmiten soledad
y misterio
andan sin tiempo,
por el tiempo, en el agua.
Golpe tras golpe,
las gotas sobre el cristal del vaso
y de mi ventana,
se llenan de nostalgia
mientras su música me abraza.
Llueve tras los cristales
del vaso y la ventana.
Agua,
todo el agua me llega.
Un rayo, y dos y tres…
El tintineo del cristal
se hace insoportable…
La nocturnidad y alevosía
de la marcha fúnebre de Chopin
me alivia,
trasciende mis sentidos.
La habitación se ilumina,
me ilumina
ilumina mi rostro marchito
como un boceto
en la noche de mi sala…
y la muerte acecha tras el cristal
mientras un golpe de viento chopiniano…
Ay, la mía, mi ventana grieta…
rompe en mil pedazos de estruendos…
Y Pandora, yace…
muerta en el suelo,
en un charco de agua,
el agua,
mi agua.
Toda muerta sobre el agua.
Yace.