lunes, 18 de mayo de 2020

jueves, 14 de mayo de 2020

VOCES UNIDAS... A Luis E. Aute



Cuando su voz con tu voz se arrullan,
la guitarra dialoga con tu corazón,
porque los versos son besos
que aprietan el alma de dios.

Entre cuerdas que reciben abrazos
en el dulce cansancio del amor,
porque aún quedan los rastrojos
que reavivan el mango o el hinojo.
Y nada más sencillo que tu idioma
de la vida y el sentimiento,
que tu música es el alimento
y tus poemas mi axioma.

Que en un campo de primavera cimbrea
su cuerpo de alondra dormida,
tus dedos la aprietan amante,
mientras el mundo, tan distante,
tiembla al son de su voz,
rasgando dulcemente tu cintura,
acompañándola en sus andares,
tu fiel acompañante.

Y nace un nuevo y bello día
y vuestras voces trascienden la tristeza
en única voz de este calmante
mundo sin fronteras de herejías
ni asas para llevarlo a cada instante,
en este mundo límpido y solidario,
como única y breve certeza.

domingo, 3 de mayo de 2020

LOS CONSEJOS DE LAS MADRES

A menudo los hijos se nos parecen…
Parafraseando a Serrat, podríamos decir… A menudo las madres se parecen…
Así es, a menudo las madres se parecen y a menudo, de mayores, se nos olvida demostrarles cuánto las valoramos, decirles cuánto las queremos.
Como dijo Voltaire, “para ser feliz lo que hay que hacer es cultivar el huerto”, cuidar lo cercano, y qué más próximo que una madre, que nos llevó durante nueve meses pegaditos a sus entrañas.

Una madre que siempre tiene una palabra amable para ti, que nunca se cansa, que siempre serás su niño, aunque tu edad supere los diez lustros. Que nunca vi enferma durante mi infancia, que te da todo lo que tiene, que ni pide revisiones salariales ni tiene nunca vacaciones, porque, cuando íbamos a la playa o al campo, en nuestras vacaciones, siempre iba con sus tortillas y…, cuando, dominguero total, comíamos en un bar, sacaba de su bolso mágico, sin fondo, una fiambrera con queso a trocitos y otra con picos…, siempre por si acaso… Pero mamá, cómo traes queso…, pero al final todos comíamos mientras nos traían la comida…
Una madre que su generosidad estaba por encima de todo, así como su entrega. Una madre que se llevaba todo el día trajinando para allá y para acá… y que siempre nos decía… “Es la primera vez que me siento en todo el día”.
Una madre psicóloga, que sabe, con sólo mirarte, que algo te ocurre y controla cada rincón de la casa… Mamá, dónde están los calcetines azules…, En el segundo cajón. Que no está…, Como vaya pallá verás…, Te van a morder… Que no están, mamá… ¡Y estaban!, cuando ella llegaba y buscaba, y aparecían como por arte de magia…, Si yo he buscado aquí…, Seguramente, los calcetines sentían temor de ella, y aparecían de repente…, por miedo. Te lo dije, te lo dije, te lo dije”.
Y una madre lingüista, revolucionaria en el lenguaje cuando… “mamáaaaa, se me ha caído la tortilla”…, ¡la tortilla no, el tortillo!”…, “la culpa ha sido de él, que me ha empujado con la silla”…, “la silla no, el sillo”… Ahí es na.
 Una madre siempre previsora, que… “ponte calzoncillos y calcetines limpios por si te pasa algo”. En muchas ocasiones pitonisa y médica…, Ponte los calcetines que vas a coger frío, o…, ponte el chaquetón…, aunque hiciera buen tiempo, pero no, no cogíamos frío. Y hablando de adivinadora… No te comas eso que luego no vas a comer… No andes con fuego que te vas a mear en la cama… Y yo no andaba con fuego porque sentía el temor y la vergüenza ante la posibilidad de tal infortunio. Y tampoco se me ocurría andar libremente sin zapatos…, no andes descalzo que vas a coger frío, que te vas a resfriar… Y yo, a hurtadillas a lo sumo andaba de silla en silla de puntillas…, pero con miedo…, ¿de resfriarme o de de llevarme un coscorrón? O cuando aseveraba “Tómate la leche que te vas a quedar chico”, y yo miraba a una persona con enanismo y me imaginaba la poca leche que habría tomado de pequeño esa persona.
Una madre que… “A que te doy”, me advertía mientras me zurraba… O, “te voy a dar una que verás…” Y no era una, sino unas mil… O…, “como vaya pallá te descalabro”, “como sigas, te voy a descabezar como a los boquerones”, “te reviento”. Y si te aburres, es capaz de decirte…, “pues quítate los pelos de una pierna y te los pone en la otra”…, o “pues tira piedras p’arriba y las recibes con la cabeza”…
Una madre escuchante, entrañable, que siempre tenía una carita dulce preparada para unos dulces besos…, pero que ante el llanto innecesario, sin motivo aparente, nos decía… “Como vaya pallá te vas a enterar”, o, “como te dé, vas a llorar con motivo”… Y hablando de llanto…, qué decir de esta afirmación totalmente científica, cien por cien demostrada empíricamente de “cuanto más llore, menos mea”. O…, “sigue llorando, después te mido la boca a ver si te ha crecido”. O en plan amenazante, por si quedaba duda…, “como te caiga, te pego”. Encima de hacernos daño, nos pegaba…, porque ya te había advertido que no te subieras ahí… O rozando la escatología… “Me via cagá en tu madre…, ¿quién sería?”…, o, “me via cagá en la leche que mamaste”.
Esa madre que cuando hacemos algo inapropiado propiciado por algún compañero del cole, nos advierte… “Y si tu amiga se tira un puente, ¿tú también?”…, o si le pedimos dinero, nos dice… ¿qué te crees que soy un banco?
Una madre que nos dejaba cortados cuando le preguntábamos ¿qué vamos a comer?... “comida”, o “pan pastor y arroz con leche”… ¿Qué sería aquello? O, Mamá qué hay de comer hoy ?  Y me decía... ¡ARNESES! Y yo le decía ... eso qué es ? Y me decía.... LOS COJONES DE LOS PORTUGUESES…
Y que a veces, nos comparaba con nuestro otro progenitor… “cada día te parece más a tu padre”… O te amenazaba… “cuando llegue tu padre te vas a enterar”… Incluso nos predecía “cuando seas padre, comerás huevo”, o “cuando tengas hijos, verás”.
Y nos hacía sentir culpables cuando nos decía “qué jartita estoy” y “quė jartita estoy de haber nacío!”. Y, mientras tanto… “tú erre que erre”…
Esa madre pesá, pesá, porque no le hacemos caso. Una madre, sin embargo, a la que siempre teníamos y tenemos en la boca… “¡Mi madre!”, “¡madre mía!”, ¡ay, mi madre!, “la madre que te parió”… Porque…, “madre no hay más que una”…, y a mí me tocó.
Una madre, que nos decía, nos dice, por si se nos había olvidado… “recuerda que soy tu madre…” Y te sentenciaba, sentencia, finalmente, y te dejaba, te deja, sin palabra en la boca…”porque lo digo yo, ¿te parece?
Una madre…, mi madre, tu madre, nuestra madre.

domingo, 19 de abril de 2020

MANOS SECAS

No puedo, su ruido ensordecedor me atenaza, me domina, me hace parecer un ser ínfimo.
Cada vez que me acerco a él mis fuerzas flaquean, entristezco y sucumbo al desánimo.

Ayer, sin ir más lejos, una vez más pudo conmigo todo su ser, me dejó de piedra, exánime, cuando, apresurado, me acerqué a él…
Él me domina, creo que puede conmigo, todo de blanco impoluto, ¡ni que fuera dentista! Y creo que mi temor a él es superior al odontólogo, lo confieso, ahora me percato de ello. Y él se da cuenta, sí. Pienso que sí, y eso le hace más fuerte, me hace doblegar, me somete a sus gruñidos de poder. Y yo, cuanto lo escucho, en cuanto oigo esos bufidos atroces tiemblo. Mis piernas me hacen parecer una marioneta… ¡Y me entran ganas de orinar!
………..

Ayer, sí, sin ir más lejos, me volvió a ocurrir. Ayer me encontraba en aquella sala, tan inmensa, llena de lavabos y urinarios. Al entrar en aquel salón, lo miré de reojo, alejándome de él. No podía soportar su presencia. Su dominio sobre mí.
Cuando entré por la puerta, tras un breve paseo por El Corte Inglés, lo busqué curioso y, a la vez, temeroso. Miré hacia la izquierda y no estaba. Entonces, hice mi entrada triunfal, mas… ¡ay de mí cuando dirigí mis ojos hacia la derecha! Me miró desafiante, gruñendo, gruñéndole, llamándole la atención a otra persona que se le acercó.
Allí estaba él, orgulloso de sí, junto a la pared. Parecía más blanco que nunca, más presuntuoso que nunca, arrogante. Hasta lo vi más elegante en esta ocasión. No sé, quizás sea mi impresión, quizás yo lo idealice, pero no puedo, no puedo soportar la ansiedad que me produce al verlo.
Yo, receloso, aunque con rapidez desmesurada, al ver la cara con la que me miró aquella otra persona de avanzada edad, me dirigí al urinario. No podía contener durante más tiempo la orina. Mi vejiga se hacía ya dueña de mí y casi mancho los pantalones.
Oriné desconfiado, intranquilo, temblando. ¿Estaría allí al salir? ¿Por qué debía pasar junto a él? ¿Por qué me acosaba así? ¿Qué tenía contra mí?
Y al ir a volverme, se me atenazaron las piernas, no podía girarme… ¡Noooooooo! Allí me quedé inmóvil no sé cuánto tiempo. De vez en cuando alguien aparecía, orinaba junto a mí y en cuanto salía de aquel blanco salón lo oía gruñir y rápidamente se marchaba. Sí, le gruñía también a las demás personas que iban entrando. Excepto a un niño que se acercó con rapidez y con la misma rapidez se marchó.
No, a él no lo acosó. Quizás solo sea a los adultos. Adultos hombres. Sí, solo a hombres. ¿Por qué debe aparecer siempre ahí? ¿Por qué me ataca? ¿Qué tiene contra mí?
Yo seguí paralizado ante tantas conjeturas. Lastimosamente paralizado. Mis piernas entumecidas, rígidas, me dolían. Seguía sin girarme. ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? Por momentos parecía que ya no iba a estar allí cuando me decidiera a salir de aquella lúgubre estancia hospitalaria.
No puedo más, no sé cuántas vueltas había dado la manecilla pequeña de mi reloj… Uf, no aguanto más. No puedo, no puedo…
De golpe, la luz pareció también temblar, se oyeron unas voces por la megafonía. Había que desalojar el edificio, llegó la hora del cierre.
Uf. ¿Qué hago? ¿Me enfrento a él? ¿Tendré fuerzas para hacerlo? Recuerdo que de pequeño me ocurría, siempre había a la salida al patio uno que me acosaba, y yo me orinaba encima. Hasta que una vez le hice frente, lo cogí por la solapa de la camisa y le propiné un puñetazo.
Así se acabó todo. A partir de entonces ya me dejó tranquilo.
¿Podría sacar nuevamente esas fuerzas? ¿Podría enfrentarme a él?
Volvió a aseverar por megafonía o altoparlantes que dirían por otros lares, que iban a cerrar.
Ya no se escuchaba sus gruñidos desde hacía un buen rato. No, no los escuchaba. No me había apercibido de ello, gracias a mis cavilaciones. Voy a salir. Debo salir. Tengo que girarme.
Tomé aire, conté hasta tres… Pero el primer intento fue fallido. Tengo que hacerlo con más energía. Venga, vamos.
Tomé un nuevo impulso y…, zas, me liberé de mis piernas atenazadas. Y en el mismo instante de mi giro se apagaron las luces. No sé lo que sentí. Miedo, escalofríos, angustia, deseos de salir corriendo… Su imagen permanecía grabada en mi memoria desde que lo vi allí, junto a la pared. Al fondo, solo una pequeña luz me llenaba de esperanza.
¿Qué hago?
Escuché una voz bastante lejos, parecía ser la de un vigilante. ¿Le grito implorando ayuda? ¿Me enfrento a él? ¿Huyo a toda velocidad sin mirar atrás? ¿Me dará tiempo?
No sé. No sé cómo hice. No me acuerdo bien. Quizás fue el recuerdo de aquella vez en el patio cuando… No lo sé. No sé cómo me armé de valor para enfrentarme a él… No recuerdo bien.
Solo tengo impregnado en mi memoria que, de repente, me encontré al vigilante junto a mí gritándome, reprochándome lo que al fin había hecho.
Sí, sí, lo había conseguido. Logré liberarme de él. Me había enfrentado a su altanería, a ese ser avasallador…

Una vez que arranqué el pequeño urinario que se alojaba junto al mío, no tuve más que estampárselo de un golpe seco, certero, que lo derrumbó finalmente y yacía en el suelo.
Al fin me había liberado de él. Lo conseguí. Ya no se iba a atrever a atemorizarme más. No, nunca más.
    Allí estaba destrozado, hecho añicos, el secador de manos. Mientras yo sostenía una sonrisa de victoria, el vigilante, con los brazos en alto no hacía más que recriminar mi acto delictivo. Aunque yo, me encontraba satisfecho, saboreando la victoria…

sábado, 18 de abril de 2020

POR SI MAÑANA NO ESTOY, AMOR

Por si mañana no estoy, amor,
pongo suaves mis manos,
para que te acaricien con delicadeza.
Pongo mis ojos a la luna
para que ofrecerte pueda
la mejor mirada del firmamento
Pongo mis labios al sol
para ofrendarte los mejores besos
que pueda generar el universo.

Por si mañana no estoy, amor,
pongo mi corazón a sangre viva,
y latiendo por llegar al reencuentro.
Pongo mi cara junto a ti,
para que mi virgen olfato
pueda sentir los aromas de tu cabello.

Por si mañana no estoy, amor,
pongo mi lengua en barbecho,
para poder saborearte
en cuanto entre en tu boca
o adule tu delicada piel,
y nuestros labios se abracen.

Por si mañana no estoy, amor,
pongo mi mente en tu ser,
para que con lucidez decida
sentir tus profundidades como entidad,
como mujer de voz creciente y alma viva,
en toda energía, en toda serenidad.

Por si mañana no estoy, amor,
voy a regar las macetas del balcón,
Para que sus flores recojan tu mirada,
para proclamar que estamos vivos,
para refrendar mi vida en tu presencia,
y que sus olores y colores
broten en tu esplendor de esencia,
y yo con ellos me redimo.

Por si mañana no estoy, amor,
sacudo las manos sin estar mojadas,
porque me asombra tu sonrisa,
y quiero alcanzar despacio la brisa
que me exhalas con tu aliento.

Por si mañana no estoy, amor,
deseo que tu mirada sea mi sustento,
que cada parpadeo tuyo me embelese
y sostenga mi camino al desaliento,
hasta que mi enérgica vida cese.

Por si mañana no estoy, amor,
pongo mi cuerpo en tu sintonía,
para que ambos resurjan en toda su amplitud,
sean un único y vivo clamor,
y se agrieten en nuestra senectud.

Y que en un solo cesto recoja sus frutos,
en una sola morada generen,
en una sola tierra empapen,
en una sola vida respiren,
en una sola existencia sean dios.
en una sola voz se expiren.

Por si mañana no estoy, amor.
Por si mañana no estoy.



miércoles, 8 de abril de 2020

UN POEMA PARA MÍ, DE MI PADRE, QUE AHORA TE DEVUELVO

He aquí un poema que escribió mi padre, Antonio Velázquez, el Nono, cuando yo era niño y ahora te lo devuelvo, ahora, en mi adultez y tu vejez. Porque me siento orgulloso de ti y porque volaré hacia ti en cuanto pueda volver a salir contigo a la calle, a merendar esos cortadillos o esos churros que tanto te gustan.

Y aquí está su poema para mí:

¡Qué orgulloso me sentía
cuando al llevarte a la calle
tu mano la mía cogías.
O cuando de noche
en tu cuna dormías
y yo junto a ti
con mis manos te mecía.
Y cuando por la tarde
de la plaza yo llegaba
y tú, en la escalera me esperabas.
Y yo, al subirla
en vez de subir volaba.
O cuando tu madre
el pecho te daba
y yo con qué felicidad te contemplaba.
Y cuando del colegio venías
y me enseñabas tus notas,
qué orgulloso me sentía.





PODRÁN ACALLAR TU VOZ

PODRÁN TAPAR TU VOZ…

Podrán tapar tu voz,
pero no podrán acallar tu corazón.

Porque tu corazón día a día crece
hasta alcanzar los abrazos del sol
y las nubes acomodar tu alma,
para besar las mejillas ilusionadas.

Podrán tapar tu voz,
pero no podrán acallar tu corazón.

Porque puedes poner tus sentidos
al servicio de la vida,
que nos espera ahí fuera,
silenciando las oscuridades.

Podrán tapar tu voz,
pero no podrán acallar tu corazón.

Que incansable palpita
en los días injustos,
en las voces inapropiadas,
en las vallas por derribar,
en los agujeros negros de la inmensidad.

Podrán tapar tu voz,
pero no podrán acallar tu corazón.



jueves, 2 de abril de 2020

A LAS ABUELAS Y ABUELOS DE LA RESIDENCIA FRAGELA

No, abuela. No, abuelo.
No arrugues más tus manos.
Queremos que nos abraces,
que nos acaricies.
Estamos aquí gritándote,
queriéndote en tus lamentos,
en tus alegrías,
en tus razones,
en tus motivos,
en tus descontentos.
y cuando no los haya.
Te damos las manos adonde vayas,
abrázanos, danos tus besos apretaos.
¡Que necesitamos la vida!
¡Que necesitamos tu vida!,
tu ilusión, tu cariño.
Porque andamos indefensos como niños,
porque necesitamos tu consuelo,
necesitamos esperanza, abuelo,
necesitamos tus alabanzas, abuela,
y como pájaros alzar el vuelo.

¡Manejad vuestras velas de la experiencia!
Pero con nosotros a bordo de tu barco.




domingo, 29 de marzo de 2020

LA VIDA PARA DAR VIDA


El aire fresco se prende en mi cara,
reconfortando de besos mis mejillas,
haciéndome partícipe de la primavera.
Los aromas a azahar me atrapan,
seducen mi olfato recreándose
en cada miligramo de polen,
en cada centímetro de pétalo,
en cada conjetura de color…
Y dejé de buscar El Dorado
al encontrar tus versos de floración.
¡Oh, primavera transgresora
que en ti se alía para acompañarme!
¡Oh, bello goce de luz y color
que en mis pupilas se acomodan!
¡Oh, cántico enamorado aligerando el día,
de música y cándida sabiduría!

Y de repente surge una flor,
y su misterio perpetra el infinito.
Y de repente explota el color,
el olor me corteja expedito.

Y yo adquiero los mimbres de un nuevo día.
Y yo asumo que voy a vivir
apacentando las luces del sol,
mis divertidas miradas y su calor
que logran mis pies caminar
y mis serenos ojos sentir…

¡Oh, sentir, sentir, sentir!
Sentir para vivir.
Sentir para tener.
Sentir para elegir.
Sentir para ser.

Y las almas de la naturaleza
suenan en el rocío inquieto,
en la brisa que, delicada, te presume,
y el agua se hace dios
en todo su verdor.
Y ya nada lastima al arroyo
que se debate entre vagabundear
y tomar la tranquilidad del estanque.
Todo agua, forcejeando las piedras,
asomándose al vacío del recodo,
recibiendo el beso eterno de las hojas,
acristalándose en sinfonía libre,
límpidamente, sola,
absorbiendo la vida para dar vida.



¡Oh, sentir, sentir, sentir!
¡Qué regocijo del alma sentir!
Sentir para vivir.
Sentir para tener.
Sentir para elegir.
Sentir para ser.

Y revolotear las luces del amanecer
perpetrando el sol dorado,
hasta yacer en sus entrañas.
Que ya puede enamorarme,
que ya puede crear fragancias.



Me asomo a su escondrijo
que torpemente lanza luciérnagas
al silencio de su orilla,
bailando reductos incontenidos,
ondea, me fascina, me seduce,
y la eterna primavera luce
en el escenario, con su música…
¡La vida para dar vida!
¡Sentir para ser!



jueves, 12 de marzo de 2020

APLAZADA LA PRESENTACIÓN EN PATERNA DE RIVERA

Debido al coronavirus, queda aplazada la presentación en Paterna de Rivera.


miércoles, 11 de marzo de 2020

jueves, 20 de febrero de 2020

EN LA PRESENTACIÓN DEL DISCO DEL CANTAUTOR JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

El pasado viernes 14 estuvimos en la presentación del magnífico disco del cantautor jiennense José Pedro Jiménez, en Baeza. Allí participamos recitando un poema y disfrutando de su música.

Los beneficios del disco "Canciones poéticas" (una joya), van destinados a la Asociación Jiennense de Esclerosis Múltiple.

Participaron en el acto, además, los poetas Lola Fontecha, Salvador García Ramírez, Ana García Briones, Mari Carmen Gallego, Isabel Rezmo, Rosa Contreras y Paqui Rodriguez. También se contó con la voz de la cantante Tere Expósito..





















lunes, 3 de febrero de 2020

OTRO FIN DE SEMANA ESPECIALMENTE CULTURAL

Este último fin de semana también ha sido cultural. Tres actos, tres momentos de poesía, tres momentos muy especiales.

El viernes 31 por la mañana, con mi poema sobre la paz, recitado en el Centro de Adultos CEPER Viento de Levante. Se celebraba el DÍA DE LA PAZ. Y participaron l@s compañer@s de la Tertulia Puerta Abierta a la Imaginación. No pudimos asistir por trabajo ni Lola ni yo, pero nuestro amigo Ángel Guillén (uno de los organizadores del evento) leyó nuestros poemas.


Uno mi mano a la tuya,
al viento de Levante,
para derramarlas al mar,
con sus aguas brillantes.
Y lleve con su oleaje,
por todos los océanos,
nuestro mágico brevaje
de amor y paz.




Por la tarde, participamos en la Tertulia Puerta Abierta a la Imaginación, en la que hablamos del Misterio del Amor y recité el siguiente poema de 2013. La tertulia estuvo muy muy entretenida, con mucha participación de los participantes.

Le diré a la luna
que ilumine cada uno
de tus rincones irisados.
La hechizaré para que te acompañe
sumisa en esta áurea noche
de ensueño encriptado,
para que ensortije
cada uno de los días
que me has de amar.






Y el sábado por la mañana, acompañándonos un tiempo primaveral, participamos Lola Fontecha y yo en la presentación del poemario "Nana a una madre", del poeta jiennense Martín Paredes. Fueron momentos de emotividad.