Envileció el pastor
añorando a sus gaviotas.
Envejeció la luna
a la espera del sol.
Enmudeció el canto del niño
que no nació, esperando a su madre…
a ser hijo.
Lluvia y nubes crecieron su luz
y el agua se deslizó,
ladera abajo,
creyendo ser río,
y el río se unió al mar
en su bravura,
el mar, vasto mar.
Todo fue naturaleza en su caos,
flores en su jardín hermoso,
aves en sus jaulas de paso,
y la oliva… aceite embotellado…
La vida infinita,
la blancura de sus alas
camufladas en el cielo,
fue luz sin ser vista,
torpeza de los dioses
en su vida errante…
caos universal.

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