domingo, 9 de febrero de 2014

CUANDO TUS MANOS ME ACARICIAN


Cuando tus manos
me acarician,
me embelesan el alma,
me divinizan las dulces
horas del silencio en calma
a la amanecida sin nubes.

 
Cuando tus manos
me acarician,
sensibilizan los albos amores,
los sueños apasionan corazón,
me envuelve la sinrazón
y elevan al mar del adiós
esperanzas y fantasías en colores.

 
Cuando tus manos
me acarician,
cabalgo aplaterado en diurno,
de ojos nocturnos,
buscando claridades,
límpidas y sensuales.

 
Cuando tus manos
me acarician,
rubrican elfos y hadas,
aleteos libelulares que me hablan
de esperanza y regocijo.
Aún me lleno y sonrío.

 
Cuando tus manos
me acarician,
apaciguan enjambres de miel,
orgasman las palabras de fiel
encuentro junto a las miradas
no pronunciadas.

 
Cuando tus manos
me acarician,
lisonjas la algarabía
de la lluvia fresca al día,
saciando mis sentidos,
olvidando los sinsentidos.

 
Cuando tus manos
me acarician,
mi mirada adulas,
como un presagio de la luna
de voces angelicales
y estrellas incondicionales.

 
Cuando tus manos
me acaricien,
resurgiré de nuevo
en un mar de nieve,
en un cielo de luces
dádiva que me encumbre,
la vida entreteniendo
entre las divinidades despierte
y la suave brisa recubra mi rostro
delicadamente infantil a los ojos.
 
 

2 comentarios:

Paco Lainez dijo...

Las caricias de una manos son como vivir sueños despiertos... dulces realidades.

Saludos esde El Bierzo

Paco Velázquez dijo...

Sí, amigo Paco, son dulces realidades que te acogen y dan sentido a los días.