jueves, 30 de abril de 2026

CONFERENCIA-RECITAL EN LA PRISIÓN DE JAÉN

El pasado día 24 de abril, para celebrar el Día del Libro me invitaron a dar una conferencia-recital sobre Literatura en la Prisión de Jaén.

Fue una mañana en la biblioteca, con un auditorio muy interesado y participativo que intervino en multitud de ocasiones para responder a las cuestiones que les planteaba.

Partí de una posición inicial del significado del Día del Libro para hablar de diferentes autores y autoras, sobre quienes leí diferentes textos.

Les leí el relato de mi libro "HASTA QUE LA MUERTE NOS DEPARE" titulado "Noche de viento..., y algo más...", que reproduzco a continuación.

Finalmente les puse dos vídeos sobre poemas del libro "DE MAR A MAR" de Lola Fontecha "Olivos", y "Me llama tu sonrisa" (de ambos). El primero musicalizado por José Pedro Jiménez y el segundo por Jesús Bienvenido, que pueden verse al final.

En fin, una magnífica jornada matutina. Mi agradecimiento a la maestra Jéssica y a la directora Aurelia.

Al final recibí un hermoso ramo de flores que me encantó.


"NOCHE DE VIENTO..., Y ALGO MÁS..."

Había pasado toda la noche intranquilo, atajando los sueños en lo abrupto del día…, hablando con el viento. Él me susurraba entre lo recóndito de la oscuridad, entre las sufridas sábanas descubiertas al acecho de sus fauces que surgían por la rendija de mi balcón, exigiendo venganza a mi atrevimiento de poner puertas a su libertad.

Las campanadas de la iglesia de San Antonio habían retumbado una a una en mis tímpanos…

Me relajé por un instante, tras contar las mil campanadas de las…, pero él continuaba relamiéndose clamando venganza, rebelándose, gustándose a sí mismo… El susurro dio paso al murmullo, y luego al griterío febril.

Maldije su impertinencia inoportuna, su insistencia con su arrogancia gestual… Maldije, le maldije, te maldije, Levante, ay, no sabes cuánto te maldije. Mas, aquella noche, ay, aquella noche no sucumbía, es más, era yo quien iba a sucumbir definitivamente…

Como un mosquetero llegó a mí, espada en mano, llamándome la atención, asediándome, desafiante, con su escudo protector de la oscuridad de la noche.

En el silencio sólo se escuchaba su zumbido atroz, imponente, esperpéntico y pestilente a la negritud del vacío.

Como un tropezón inesperado en mi sueño, desperté sin abrir un ojo, ni dos…, pero, ¡ay dios! Mi cabeza asomada por encima de la manta se estiró como una tortuga… Saqué una mano a modo de arma blanca y defendí mi territorio a diestra y siniestra…

La madrugada me sonreía, mas yo no me hallaba apto para el buen humor y me dispuse a atacar la irreverente actitud del insecto chupasangre…

Ya no disponía de tiempo, el alba asomaba su mirada inocente…, la mía no era precisamente inocente, no, más bien vengadora, diría yo…

Tomé mis bártulos, mis ojos tramaban algo indescriptible, encendí la luz, enchufé la cafetera arrastrándome por el pasillo, volví a mi lecho deshecho, el viento parecía que ya se había despedido, tomé mi ropa para dirigirme a la ducha y… allí estaba, desafiante…, era enorme… Su sangre…, o la mía. Mi sangre…, o la mía…Mi sangre…

Allí estaba, quieto, silente, negro, aparatoso, esperándome en la blanca pared de mi habitación. No tenía ningún arma a mano y precisamente me armé de valor con ella. Alcé mi extremidad superior y justo en el instante en el que lo iba a golpear, ay…, ay mi Levante, me recordó que no se había ido, que estaba escondido tras la puerta del balcón esperándome, esperando su oportunidad y la cerró, entrando... Merodeó unos instantes, husmeando cada rincón y de un buen manotazo cerró la puerta de mi cuarto, en el mismo instante en que sonó el despertador, al mismo tiempo en que las mil y una campanadas acompañaron el momento culminante de mi intento de osadía.

Definitivamente se habían aliado viento e insecto, Levante y Mosquito…

Tú, sí tú, no sabes qué palabras salieron de mi boca, no sé si te las imaginarás…, pero ellos desaparecieron definitivamente sin dejar rastro, mientras yo…, maldije…, me acordé de toda sus estirpes, realizando sus árboles genealógicos en décimas de segundo.




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