
Cierra los ojos. Cierra los ojos de luna. Imagina la primavera brotando del centro, del centro de tus ojos. Hacia el cielo irisado...
viernes, 18 de marzo de 2011
PRESENTACIÓN DE LA REVISTA PLÉYADE

lunes, 14 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
ENTRE LOS MARES DE MI LEJANÍA
El reloj se atraganta,
se ampara dilatado
en el tiempo indeleble y sombrío,
flota en el aire turbio…
sin memoria,
sin recuerdos,
empeñado en vivir,
se regocija en la esperanza,
cuando por mirar al cielo nocturno,
oscuro y confuso,
en ausencia de luna,
te observo y cruzo la frontera…
se disuelve en sal
cuando estoy contigo,
irreversible libertad bajo la piel,
ilusión que subyace amarga
mirada de hiel,
cárcel de sentimientos,
morada fiel,
enturbiado en vilo,
mi lanza y mi adarga
la opacidad enfilo,
con tal presentimiento,
aterido
y aterrado,
de contornos difusos,
complacida
y vanagloriada,
confiado a la esperanza…
l’espoir.

sábado, 12 de marzo de 2011
PRESENTACIÓN DE LA REVISTA PLÉYADE

sábado, 19 de febrero de 2011
ME ARREPIENTO

jueves, 17 de febrero de 2011
PIEL DE MAR

Piel de mar,
sol de arena
que embriaga mis sentidos
debilitados por la lejanía.
Olor... oler...
sobre mis tersas y pálidas mejillas
un atardecer... el atardecer...
cierro los ojos sin sentido...
una brisa futura,
un reverdecer de mil nubes...
inspiro, asumo, deleito,
lentamente...
sin perecer el mar sube
un grito y un estremecer...
huellas,
huellas del tiempo...
sobre la arena,
bajo los brazos,
me deshago en la nada...
calidez de oro
en una imagen anaranjada,
en un brillo de su oleaje
imperecedero.
Recostado en la balaustrada,
cárcel de amor abigarrada...
orilla y luna,
luna sedienta,
grácil... suspiro,
inspiro el aliento moribundo,
sorbo, sorbos de paz.
Y una junto a otra las proas
me ignoran incólumes
en sus requiebros de plata caleta.
Y las llama, las llamo,
las lamento por alcanzarlas,
por tenerlas,
y hambriento perfumo el mar,
las tengo unidas en el tiempo
y en la distancia,
las vivo, resucito.
Amilanado, templo,
acariciando
saludas de noche,
en su transcurso...
devenir iódico,
vaivén de mi alma
en un vaivén de olas,
incompleta,
imperecedera...
domingo, 13 de febrero de 2011
DIVAGACIÓN NOCTURNA
El alma rompe
el abrupto ronquido
seco
de mi sueño
solitario.
Tangible
lívida noche
en que muero.
sábado, 12 de febrero de 2011
NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA PLÉYADE
Ha salido el número 22 de la revista PLÉYADE, coordinada por nuestro amigo indocente Ramón Luque Sánchez y Mª Jesús Rodríguez Barberá.sábado, 5 de febrero de 2011
DOS CANCIONES PARA MAMÁ
http://www.youtube.com/watch?v=m6ckZT6CFwo
"La luna se levanta tiento a tiento,
suenan sones, palmas y quejas.
Un manto de cristal al firmamento,
¡ay suspirros que la noche deja!
Soledades, rezos y gemíos
campanillas, trinos, la pena;
soleá ebria de poderío,
aromas de jazmín y azucena.
Quejío...
Son las aires de la alameda,
hay un lucero escondío,
amaneceres surcan las estrellas.
Quejío....
Alboreá dentellada de seda.
No niego que te he querío,
¡ay, alameda, ay, alameda!
La luna clara se tiñe de negro,
de repente se hizo un silencio.
Súplicas, temblores y requiebros,
¡ay! susurros cercos de incienso.
Soledades, rezos y gemíos,
campanillas, trinos la pena
soleá ebria da poderío
aromas de jazmín y azucena.
Y seguidamente, la canción de Queen. La canción con la que lloré tras tu muerte, mamá: "Rapsodia bohemia":http://www.youtube.com/watch?v=uoXhQeR5Y9c&feature=related
Dos canciones para ti, mamá. Dos canciones en tu recuerdo.
domingo, 30 de enero de 2011
LE MUESTRO LA LENGUA...
Le muestro educadamente la lengua, una espectacular lengua roja,
a los espantapájaros de la vida, que ahuyentan a las aves sensibles, en lugar de ser espantalimañas de la hipocresía. Dejad que vuelen hacia mí las gaviotas de alas extendidas, atravesando contracorriente el frío invernal y que se posen en mí y me abracen.
Le enseño descaradamente la lengua a quienes ocultan algo en su mirada esquiva, a los ojos tristes de pensamiento, a quienes siempre dudan, a los pesimistas por naturaleza, que no creen en nada, a los apáticos, irreverentes, irrespetuosos, impresentables, maleducados, exhibicionistas del poder, a los creídos y a los viejos prematuros.
Mas no, no le saco la lengua a las guerras, hoy no. No. Hoy quiero mostrársela a quienes no hacen nada por acabar con ellas, estando en sus manos hacerlo. Y a quienes la fomentan y alaban…
A la intransigencia de las almas, a los sueños, bellos sueños que fracasan, a la rutina de la vida o a la vida rutinaria, y a sus esclavos que perecen por serlo, cada día un poco más.
A las preguntas con segundas intenciones y a las respuestas irónicas que pretenden reírse del interlocutor y a quienes se mofan de los demás porque no tienen de qué reírse.
A quienes no sienten ni padecen, porque son seres insensibles, artificiales, sin argumentos. A los cobardes de espíritu… que no reconocen la valentía que poseen en sus manos. Y a los que se compadecen de sí mismos sin encontrar un argumento para vivir.
A los que no educan con el ejemplo y pretenden educar en el desacierto diario de la vida, de su vida, de esa vida que es angosta y oscura, taciturna.
Y a las lenguas viperinas, que sólo buscan el mal de los demás. Andan a la caza de sus víctimas en la oscuridad de la noche, en el desaliento... Retuercen sus presas hasta dejarlas exhaustas y obtener de ellas toda su esencia de persona.
Y la lengua ya reseca, ya sin saliva, sin descanso al mundo a porfía. Pero no he de callar, por más que con el dedo Quevedo silencio avise o amenace miedo…
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
domingo, 23 de enero de 2011
RECURSOS PARA EL DIA DE LA PAZ EN EL BLOG DE MONTSE GÓMEZ
sábado, 15 de enero de 2011
¡ESTOY EN LA MITAD DE MI VIDA!
A mí no me ha preocupado nunca la edad. Para mí, aún no es un problema, nunca lo ha sido, y aún no lo es. No sé si diré lo mismo dentro de una década. Yo siempre lo achaco a mi profesión, el estar en continua relación con niños pequeños.
Ya tengo cincuenta años (bueno, los cumplí el verano pasado), pero hasta ahora no había sido consciente de ello. Siempre me he sentido joven, me siento como si tuviera treinta y cinco.
Nunca había sido consciente de mis cincuenta años… hasta que comprobé que antes me llevaba con los compañeros diez o quince años… Sin embargo, ahora a algunas maestras les supero en cerca de treinta años. ¡Treinta años!
Pero, a pesar de todo lo llevo bien. Antes empero, tener diez lustros significaba algo así como “recógete que nos vamos”, no había mucho más que esperar a envejecer.
Ahora, en cambio, tener cinco décadas a las espaldas (y al pecho), aunque sólo tenga una espalda que pueda servir para dar el espaldarazo, es un signo inequívoco de madurez. Me siento bien, muy bien, “cuatro achaques de nada”, pero no tienen mayor importancia… ¡Me quedan muchos años para tener dolencias! ¡Todas fueran así!
Quienes me conocen, sabrán que desde hace una década, año tras año (y lo sigo diciendo), optimista yo donde los haya, siempre vengo a sentenciar: Estoy en la mitad de mi vida.
¡Y quiero seguir gritándolo a los cuatro o dieciséis vientos! ¡Que todo infinito me espera tras el horizonte de la esperanza! Amén.
miércoles, 5 de enero de 2011
DÍA DE REYES
Con la expectación de unos ojos abiertos, bien abiertos, chinos, más chinos que nunca, mi hija ha despertado hoy… ¡Papi, esta noche…! ¡Esta noche los Reyes…! He soñado con la cabalgata, me dice sonriente.
Y preparamos todo para ir a ver la cabalgata…Papi, vamos a coger una bolsa para los caramelos, que no nos van a caber en los bolsillos.
La mañana avanza tranquilamente. Pero, a partir del almuerzo todo se precipita vertiginosamente. ¡Vamos, rápido, que ya sale la cabalgata! ¿A qué hora sale? Creo que a las cinco (siempre sale a esa hora, no sé ni para qué pregunto), mira el diario. Sí, a las cinco. Y mira por dónde pasa?
Apresuradamente, abrimos la tarde sin más demora.
Hoy, sí, llegó el día. ¡La cabalgata! Nos ponemos aquí mismo.
Ya viene, veo a la policía, las luces, las sirenas… ¡los nervios!
Melchor… ¡tira caramelos!… ¡Aquíiiiiiiiii! Todos a agacharse, de limón, fresa, naranja…
Gaspar… ¡caramelos! ¡Aquíiiiiiii! Ya tengo muchos, papá.
Y ahora viene Baltasar, venga, verás como es quien más tira (no sé por qué será que este último es quien más echa, será mi ancestral impresión)… ¡mira cuántos! Y uno tras otro a coger, a recoger los caramelos… bolsillos llenos, bolsa llena, manos pegajosas… suelo repleto de caramelos rotos y caminar, caminar mientras pisas y pisas y te pegas…de vuelta a casa…
Hay que acostarse temprano, cenar pronto y a la cama. Y no hay sueño que valga, todo se demora. Venga, que a ver si van a venir pronto los Reyes y van a pasar de largo porque aún estás despierta. Que los Reyes te están viendo..., ¡pórtate bien! (no han parado de repetírselo mil y una vez en las últimas semanas).
Y los Reyes esperando, más cansados que nunca a que se haga el silencio en la cama, y se oye algo todavía, un murmullo, me asomo, paso disimuladamente, aún se mueve, todavía parece que no duerme. Venga, mi niña, mi princesita, que si no duermes no van a venir los Reyes… es que…, es que…venga, duérmete, cierra los ojitos y verás como te duermes…
Parece que hay calma ya, creo que se ha rendido al sueño, o el aburrimiento al fin ha podido al nerviosismo.
Y los Reyes preparan las bolsas, un cargamento de bolsas, de regalos, de juguetes, de sorpresas… (cuando era pequeño, lo que más me gustaban eran las sorpresas… pocos regalos me traían de los que pedía… pero toda la ilusión de mis peticiones era superada por las sorpresas… ¡cuánto me atraían! Esas sorpresas que los Reyes se encargaban de buscar y rebuscar entre todo un repertorio de posibilidades).
Y ahora, mi hija, rememorando mis viejas ilusiones… pide, sobre todo y ante todo… ¡Sorpresas! ¡Quiero que los Reyes me traigan sorpresas! Y los Reyes, seguro que buscan y rebuscan entre una espectacular montaña, una maraña de abalorios, juguetes y cachivaches… hasta encontrar las que más puedan gustar y entusiasmar a mi princesita oriental.
Y los Reyes ya preparan todo, en sigilo (bueno, algún que otro ruido se oye en el silencio de los sueños de mi niña)… chiiiii, que se va a despertar… se oye el susurro de no sé qué rey… unas bolsas, algún golpe, algo que se cae… ¡y cómo inflan e inflan los globos! ¡la boca ya les duele! ¡uy, se explota uno! Cierran la puerta del salón, llenan los zapatos de caramelos, ¡ah, los calcetines de la competencia roja… Toman algo, para reponerse… están cansados…
Y depositan y clasifican… ¡encima tienen que calentarse la cabeza repartiendo, ordenando y dando un toque decorativo al salón! ¡Y además… montan las piezas de algún juguete! ¡Cómo se entretienen, cuánta paciencia tienen los Reyes, cuánta ilusión de ver esas caras al amanecer! Ahora esta pieza va ahí, asegura uno de ellos; que no, te equivocas… ¿y estás pegatinas? Espera, espera a que ponga esta pieza que no encaja. ¿Seguro que va ahí? A ver, ¿dónde están las instrucciones? Pero aquí vienen en inglés, en francés, alemán… ¿dónde están en español?, tailandés, rumano, polaco, ¡chino!... ah, por detrás estaban en español. Mira, ¿ves? Este número, aquí, aquí va. Venga, aligera, que después hay que poner las pegatinas…
El tiempo pasa, ¡uf, qué tarde es! Y la magia de los Reyes lo puede todo, que todo surge entre sus dedos con la vida que les da su vida.
Ya parece que todo está listo. Un toque final lo ponen las chocolatinas y chucherías… Reyes y Papá Noel de chocolate, caramelos de mil y una formas y envoltorios… Venga, vamos a descansar, suspiran los Reyes…
Y con la ilusión reforzada descansan, resuellan… suspiran.
De repente… el sueño se interrumpe, suena el teléfono… es mi sobrina, ¿todavía dormidos? ¿Qué hora es? ¿Qué han puesto los Reyes? Todavía duerme, mi niña…
Mas al poco tiempo… ¡Mami, papi! ¡Uy, los Reyes! ¿Habrán venido? El pasillo se hace eterno hasta llegar a nuestro destino… la puerta se abre despacio… el tiempo se hace instantáneo… ¡Uy, cuántas cosas!
Y ya se desata la algarabía. No sabe dónde acudir… Y suena y resuena el teléfono… ¡cuántas cosas! ¿Qué te han puesto? ¡Muchas cosas!
A mi princesita le han dejado muchas cosas, muchas… pero, sobre todo, la ilusión, un año más… la ilusión de una tradición, de un día único, irrepetible… ¡LA ILUSIÓN!
martes, 4 de enero de 2011
AMARGA ES LA VIDA

tras los recuerdos, hijo.
Acuérdate, recuerdatodas las cosas que te escribí.
Piensa en la vida que te acogerá
entre sus delicadas alas,
aunque te sientas perdido
La vida es bella, mi niño,
y aunque se cubra de polvo
en su pedregoso camino,
acuérdate, recuerda hijo
que tú aprietas un mundo febril.
Lucha, hijo, duerme,
mi niño, duerme ligero…
entre mis brazos… ea, ea, ea.








