Ayer tarde, a las 20:00, en Radio La Isla (107,4 FM), dentro del movimiento GRITO DE MUJER 2025, se emitió un nuevo programa de radio, dedicado, en esta ocasión, a hablar de la mujer, de sus retos ante el siglo XXI y de la lacra que supone el Matrimonio Infantil.
El programa fue dirigido por el poeta y dramaturgo Ramón Luque, y en el mismo, participaron, conmigo, las poetas Carmen Navarrete y Eire Terrero.
Además de recitar estuvimos debatiendo y aportando datos acerca de la discriminación de la mujer y el matrimonio infantil.
Yo participé, además, con un nuevo poema, además de con "En carne viva". El poema sobre el matrimonio infantil se titula "Me duelen las muñecas", y dice así:
de
tus rígidas ataduras,
delos
golpes de autoridad,
de
las cadenas impuestas
por
un vestido de blanco,
impoluto,
como
tu temprana edad.
No,
no necesitas sus buenas palabras,
ya
no tienen argumento en tu pobreza.
Me
duelen las muñecas
de
tus rígidas ataduras
que
nuestro cielo ensangrientan
y
de desesperanza agrietan
la
historia de nuestra historia.
Que
ya no,
que
ya no juegas con muñecas,
el
vestido blanco te engaña
y
de negro se empaña.
Que
ya no juegas con muñecas,
están
muertas y olvidadas
en
el desván de tu infancia maldita.
EN
CARNE VIVA
Asesinato de una mujer el 9 de noviembre de 2017
a las puertas del colegio Santo Negro de Elda, ante su
hijo.
A
tantas y tantas mujeres víctimas de la violencia de género, del machismo vil y desalmado.
En carne viva,
a las inocentes puertas,
a tu inocente puerta.
Entre las almas, colmada y viva,
entre las almas colmadas y vivas,
y sedientas de luz.
En el suelo alfombrado
de flores, tu flor ensangrentada.
Tu corazón, de grande,
te arrancó desgranado.
En carne viva,
en el tapiz tatuado con tu vida
yaces en el grito desangelado y abrupto,
en el llanto roto y torcido,
de roto lazo rojo,
deshojada e inerme
por el brazo duro del hombre
sin nombre, sin ser hombre.
Tu arma homicida y mi sexo te envilece…
Se me eriza hondamente la piel,
las lágrimas no tienen más que hiel
y no hallan cobijo en mis ojos errantes del destino,
suplicantes de dolor entre mis despojos…
(Perdona,
perdona si anoche
no
te dije que quería hacerte mía,
mientras
te hacía el amor
en
nuestro lecho del celo y el rencor.
Perdona
si no te dije que eras mía…)
Ya
no diré nada más para que te enfades,
ni
nuestro hijo sufrirá nuestras disputas,
aunque
me digas que soy una puta.
Ya descanso. Ya dislate.
Ya disparate.
Ya rodeada de miradas asustadas,
asaltadas por el terror,
por la desidia agrietada… De miradas ciego,
sueños en desasosiego.
Mirada yerta. Muerta.
Mujer muerta.
En carne viva. Muerta,
a las puertas, a tu puerta.
¡Tu corazón de grande
te arrancó desgranado, desangrado!
Muerta por la desidia… ¡Muerta!
Cero dieciséis.
Cero.
Ya nada.
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