jueves, 13 de marzo de 2025

EL MATRIMONIO INFANTIL EN GRITO DE MUJER

Ayer tarde, a las 20:00, en Radio La Isla (107,4 FM), dentro del movimiento GRITO DE MUJER 2025, se emitió un nuevo programa de radio, dedicado, en esta ocasión, a hablar de la mujer, de sus retos ante el siglo XXI y de la lacra que supone el Matrimonio Infantil.

El programa fue dirigido por el poeta y dramaturgo Ramón Luque, y en el mismo, participaron, conmigo, las poetas Carmen Navarrete y Eire Terrero.

Además de recitar estuvimos debatiendo y aportando datos acerca de la discriminación de la mujer y el matrimonio infantil.

Yo participé, además, con un nuevo poema, además de con "En carne viva". El poema sobre el matrimonio infantil se titula "Me duelen las muñecas", y dice así:

Me duelen las muñecas

de tus rígidas ataduras,

delos golpes de autoridad,

de las cadenas impuestas

por un vestido de blanco,

impoluto,

como tu temprana edad.

No, no necesitas sus buenas palabras,

ya no tienen argumento en tu pobreza.

 

Me duelen las muñecas

de tus rígidas ataduras

que nuestro cielo ensangrientan

y de desesperanza agrietan

la historia de nuestra historia.

 

Que ya no,

que ya no juegas con muñecas,

el vestido blanco te engaña

y de negro se empaña.

Que ya no juegas con muñecas,

están muertas y olvidadas

en el desván de tu infancia maldita.



EN CARNE VIVA


Asesinato de una mujer el 9 de noviembre de 2017

a las puertas del colegio Santo Negro de Elda, ante su hijo.

 

A tantas y tantas mujeres víctimas de la violencia de género, del machismo vil y desalmado.

 

En carne viva,

a las inocentes puertas,

a tu inocente puerta.

Entre las almas, colmada y viva,

entre las almas colmadas y vivas,

y sedientas de luz.

En el suelo alfombrado

de flores, tu flor ensangrentada.

Tu corazón, de grande,

te arrancó desgranado.

 

En carne viva,

en el tapiz tatuado con tu vida

yaces en el grito desangelado y abrupto,

en el llanto roto y torcido,

de roto lazo rojo,

deshojada e inerme

por el brazo duro del hombre

sin nombre, sin ser hombre.

 

Tu arma homicida y mi sexo te envilece…

Se me eriza hondamente la piel,

las lágrimas no tienen más que hiel

y no hallan cobijo en mis ojos errantes del destino,

suplicantes de dolor entre mis despojos…

 

(Perdona, perdona si anoche

no te dije que quería hacerte mía,

mientras te hacía el amor

en nuestro lecho del celo y el rencor.

Perdona si no te dije que eras mía…)

 

Ya no diré nada más para que te enfades,

ni nuestro hijo sufrirá nuestras disputas,

aunque me digas que soy una puta.

 

Ya descanso. Ya dislate.

Ya disparate.

Ya rodeada de miradas asustadas,

asaltadas por el terror,

por la desidia agrietada… De miradas ciego,

sueños en desasosiego.

Mirada yerta. Muerta.

Mujer muerta.

 

En carne viva. Muerta,

a las puertas, a tu puerta.

¡Tu corazón de grande

te arrancó desgranado, desangrado!

Muerta por la desidia… ¡Muerta!

Cero dieciséis.

Cero.

Ya nada.



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